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domingo, 26 de mayo de 2013

ALTRUISMO

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Este día, que se cumple el décimo aniversario de una tragedia aérea para la memoria, quisiera recordar un gesto altruista maravilloso, de los que llegan al corazón. Ese gesto fue protagonizado por una anciana turca de 82 años llamada Fatma Karaca. Esta mujer, que heredó en usufructo la finca “Hasretlik kuzular” (los corderos de hasretlik), cinco hectáreas de terreno montañoso en las faldas del monte Pilav, pasará a la historia por haberlo donado a su vez, tras su muerte por cáncer en enero, a los herederos de las 75 personas que fallecieron en esta tragedia. El accidente sucedió un 26 de mayo de 2003, cuando un Yakolev-42 contratado por el ejército español se estrelló en las cercanías del pueblo turco de Trabzon, sesgando la vida de 12 tripulantes ucranianos, 1 bielorruso y 62 militares españoles.

Desde entonces, ella y su marido Abdul visitaban con asiduidad el lugar para depositar flores y recordar a los fallecidos. Según Abdul, que trasladó la última voluntad de su mujer al Ministerio de Hacienda turco, la buena de Fatma se postraba llorando en el suelo de la finca y decía una sentida frase, que bien pudiera servir como epitafio final: “el avión que transportaba a los ángeles cayó a mi corazón”. Descansa en paz, Fatma. Hoy estaréis en el recuerdo de las buenas gentes 76 ángeles.
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