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miércoles, 7 de octubre de 2015

ARREA

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¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí? (Groucho)



Escribo estas breves líneas para dar una nueva versión a la tan comentada "La Rea" de nuestro buen alcalde, ya que pienso que no es lo que se comenta por ahí salpicado de risas y asombro; es decir, personificación de incultura lingüística con modales toscos y campechanos.

Me explico: el pasado 4 de septiembre, en el acto inaugural de la Plaza de los Caudetanos Ilustres, cuando el concejal Santi Aguilar mencionó, en un momento de su brillante y larga alocución, a la RAE o "Real Academia Española" para explicar el significado exacto del término ilustre y poderlo extender a un mayor número de conciudadanos, nuestro edil mayor, como buen taurino que es, ya tenía la intención de lanzarse espontáneamente al ruedo. 

Y, ya puesto, micrófono en mano, con celeridad, y dado que él ha sido (y es) un empresario de pro, pronunció dos veces REA, que son las iniciales de "Registro de empresas acreditadas", para puntualizar. Vamos, que no hizo otra cosa que poner en práctica su condición municipal de "corregidor".

Y si lo pensamos un poco, tiene razón el alcalde de este insigne (e ilustre) pueblo: la REA no tiene nada que decir, no hay que hacerle caso, porque de "ella" nada del idioma patrio le compete, ya que su cometido son las empresas. Muchas gracias, señor alcalde, por recordárselo a los meros vecinos desde su ilustrísima cátedra. ¡Usté si c'arrea p'alante!
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